s.t., 1947

Ángel de la Hoz nació en Solares en 1922, creció rodeado de la afición a la fotografía de su tío y con una pequeña cámara de baquelita que le regalaron sus padres. Pero más allá de la biografía oficial de este santanderino ilustre, que abrió estudio de fotografía en la Avenida de Calvo Sotelo en los años cuarenta, de su fama como retratista de personalidades de la cultura y la sociedad santanderina de cuya importancia da muestra su imprescindible archivo, está el ojo del fotógrafo que sale a la calle con el hambre de documentar la vida y hacerlo con una nueva visión, saliéndose tal vez del “gusto” oficial de la época que le tocó vivir.

Ése es el fotógrafo que colaboró con el Grupo Afal en la renovación del estancado panorama de la fotografía pictorialista española, fuertemente anclada en el salonismo. De esa intención dan muestra sus álbumes-maqueta de proyectos de libro. Alguno, como el de París, todavía inédito. En otro de ellos, editado por Zoom Crea, de la mano de Pedro Palazuelos, bajo el título “Santander hace medio siglo”, aparece la foto que se incorpora a nuestra colección y sobre la que la historiadora María del Carmen González Echegaray escribe “La bahía es la misma, como nosotros la conocimos, pero no es igual”, algo que hoy se hace más cierto que nunca, apenas medio siglo después.

Ángel nos hace sentir el espíritu de Santander en la esencia de la tradición y en la impronta del enclave natural en la que se encuentra, hoy en verdadero peligro de extinción. Y nada mejor que su propia reflexión: “La Flor de Santander puede ser lo mismo sus manifestaciones de arte que el humilde carrito de los helados”.

Javier Vila

Ángel de la Hoz, foto: © Javier Vila

Fotógrafo y pintor, nacido en Solares, en 1922, artista muy vinculado al movimiento cultural y artístico de Cantabria, en el que ha sobresalido especialmente por su dedicación a la fotografía. En su historial podemos distinguir cuatro etapas. Una de formación, que culmina en los años cuarenta, en que monta un estudio de pintura con el pintor y ceramista Miguel Vázquez, practica la técnica fotográfica —que perfecciona durante un año de estancia en Bilbao— y abre al público su estudio de fotografía profesional en la Avenida Calvo Sotelo, en el que se especializa en el retrato. Por estos años toma contacto con el grupo «Proel», con el que colabora gráficamente en sus publicaciones. En los años cincuenta mantiene una gran actividad en cuatro exposiciones, alternando las de fotografías con las de pintura. Celebra exposiciones personales en Santander, Torrelavega, Reinosa, Vigo, Gijón y Valladolid. Practica e introduce en Cantabria la técnica pictórica del monotipo. En 1953 funda con Fernando Baños la sala de arte «Delta», que dirige durante tres años, y obtiene el 1 Premio Nacional «Negtor» de fotografía. De esta época es también su colaboración con el grupo «Afal», de Almería, renovador de la fotografía en España. Posteriormente continuará exponiendo de forma colectiva en todas las muestras representativas del arte de Cantabria que se celebran. En la década de los setenta cierra al público su estudio fotográfico para dedicarse con más intensidad a la ilustración —que ya había tocado con diversas publicaciones, como el Libro de Santillana, las primeras portadas en color de Luna y Sol, o el cartel del FIS del 1 Festival— y realiza diversas colecciones para ediciones de libros, carteles y fotografías murales, como las de «El románico» y «Museos de Cantabria». En su producción pictórica ensaya nuevas maneras en una serie de óleos y monotipos, trabajando por primera vez con los llamados «materiales pobres», que utiliza también en forma de collages. En 1978 forma parte de la directiva de la Asociación de Artistas Plásticos de Cantabria y en el 79 figura como miembro fundador del colectivo «Cagiga», con el que realiza exposiciones en Torrelavega, Ávila y Madrid. Después del 80, como continuación de su trabajo en «Cagiga», ha venido realizando un tipo de fotografía matérica, con incorporación de elementos diversos, trabajos que culminaron con una exposición en el Museo de Bellas Artes y la presentación de la carpeta «Signos», en 1982.

En los últimos años ha tomado parte en varias exposiciones colectivas de fotografía y pintura, celebrando una personal de collages pictóricos. El Museo de Bellas Artes de Santander posee obra suya, así como coleccionistas particulares. Este artista pertenece al colectivo fotográfico «Imacan».

Desde 1985 ha continuado realizando numerosas exposiciones de fotografía y pintura. En 1994 se jubiló de la fotografía profesional para dedicarse de lleno a la pintura. Ha publicado varios libros: Pancho Cossío, el artista y su obra (1990), Perfiles de Cantabria (1995) y Pancho Cossío y su mundo (1997), en colaboración con Benito Madariaga. Fue nombrado Farero Mayor de Suances en 1989 y su pueblo natal, Solares, le ha querido rendir homenaje dando, en 1996, su nombre a una calle.

Gran Enciclopedia de Cantabria

Compartir: