Mi respetable Ciuti, circa 1903

El autor de Mi respetable Ciuti es el fotógrafo amateur Casto de la Mora y Arena.  La obra forma parte del fondo fotográfico familiar Ángel de la Mora compuesto por más de 1000 imágenes realizadas por miembros de dos generaciones: Casto de la Mora y Obregón y sus hijos Casto y Ángel de la Mora y Arena. Donado por Ángel de la Mora Parra en nombre de la familia al CDIS en 2008, abarca desde un punto de vista cronológico de 1898 a  la década de 1950.

Casto de la Mora y Arena hereda, probablemente de su padre el indiano Casto de la Mora y Obregón (Santa Olalla de Iguña 1851-1934), la afición por la fotografía. Realizó la mayor parte de su producción utilizando el sistema inventado por Jules Richard (negativos de 4,5 x 10.7 o 5 x 11 cm tomados con la nueva cámara Veráscopo que se positivaban por contacto en placas de cristal del mismo tamaño).

Casto es el autor principal del fondo y prototipo de fotógrafo amateur de principios del siglo XX y de un tipo de fotografía concreta: la fotografía estereoscópica. Hay que tener en cuenta que desde los primeros años del siglo XX, los estereoscopistas eran mayoría en las Sociedades fotográficas y en las revistas especializadas. De hecho, comenzó siendo una sección de los concursos fotográficos hasta convertirse en formato único a partir de 1903. En 1902 alcanzó gran éxito en el certamen organizado por la sección fotográfica del Ateneo de Zaragoza que concluyó con una conferencia sobre el tema, impartida por el mejor conocedor de fotografía estereoscópica del momento, Francisco Cabrerizo. La crítica fotográfica les dividía en dos grupos: las “estereoscópicas de máquina seria” a las que se concedía mayor valor artístico y  “los que se divierten con el admirable juguete de Richard, más conocido como veráscopo”. De la Mora pertenecía por tanto, a este segundo grupo.

En 1903 la Real Sociedad Fotográfica de Madrid dedicó uno de sus certámenes exclusivamente a esta fotografía y al año siguiente lo hará la conocida revista dirigida por Antonio Cánovas del Castillo (Kaulak) La fotografía. Será a este concurso al que Casto de la Mora presente sus fotografías de Ciuti, su perro fiel. El propio Cánovas comenta: “Casto de la Mora (¡El número uno del concurso!) 22 verascópicas buenas y unas cuantas saladísimas y sin precedentes; figúrense ustedes la paciencia que se necesita para disfrazar a un bull-dog y retratarlo en habitaciones de poca luz, primero de enfermo y después de convaleciente, en varias posiciones (…) Si hubiese medallas a la buena sombra, esta era, para mi el premio de honor” (La Fotografía, julio 1904, p.264).

En la crítica a este concurso se habla de un Ciuti fotografiado en varias posturas. Si bien muchas de ellas se han perdido, en el fondo existen tres imágenes que pudieron formar parte de las que envío Casto: una del bull-dog acostado leyendo el periódico, otra del mismo sentado en un despacho disfrazado con lentes y gorra y la tercera, que es la seleccionada para esta carpeta, en la que el propio Ciuti posa como si de un gentleman se tratara, de perfil con un sombrero de copa y pajarita y sentado en un retrete. Al contemplar esta imagen, recuerdo la frase de Mark Twain “El perro es un caballero. Espero llegar a su paraíso, y no al del hombre”.

Manuela Alonso Laza

Casto de la Mora y Arena

Autorretrato frente al espejo de Casto de la Mora y Arena y su esposa María Pajares en la habitación de un hotel de París, en su viaje de novios, abril 1907.

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